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Libros Gratis de Jacques Ranciére - Descargar libro gratis El Maestro Ignorante


El Maestro Ignorante -


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“EL MAESTRO IGNORANTE”. Cinco lecciones sobre la emancipación  intelectual, de Jacques Ranciere, LAERTES- Psicopedagogía- (FLACSO) edición del 28 de marzo de 2.003

 

Este texto no es de fácil lectura por varios motivos: 1) Su doble recorrido, ya que establece relaciones entre un pensador contemporáneo, Ranciere, traduciendo en 1.987 a un extravagante filósofo-maestro de los albores del siglo XIX. 2)Porque, de algún modo, reseñar se halla en relación con el análisis y la síntesis, integrándose a un orden explicador, del cual abjuran por igual Jacotot y Ranciere. 3) Por las polisémicas facetas a las que pueden remitir tanto el texto del escritor contemporáneo como los textos y prácticas del innovador Jacotot.4) Porque ejerce una fuerza  de la cual es difícil sustraerse hacia la autocrítica de nuestra propia práctica como educadores y una mirada lúcida e implacable hacia las instituciones, particularmente las educativas.

 

En el Prefacio a esta edición el autor se pregunta por el sentido de introducir al lector hispano de este tercer milenio, en la historia de Joseph Jacotot, pedagogo francés que comienza su obra transgresora hacia 1.830. Fundamentando su actualización, se refiere a la  disonancia o desacuerdo que produjo en la pedagogía y en la política educativa en ese momento. Ese desacuerdo seguiría vigente aún y por eso se prefirió olvidar su mensaje (reprimirlo, diría Freud) para continuar edificando escuelas, programas y pedagogías.

Ranciere nos propone volver a escucharlo”para que el acto d enseñar no pierda nunca del todo la conciencia de las paradojas que le dan sentido”.(1)

El contexto en que despliega su teoría y práctica Jacotot es la Francia de la Contrarrevolución. Él había militado en las filas revolucionarias desde 1.789, por lo cual debió exiliarse en los Países Bajos durante la restauración monárquica. En la época que Jacotot comienza su obra de “enseñanza universal”, era perentorio poner fin a los desórdenes revolucionarios y al fervor igualitario.  Era necesario constituir un orden nuevo, evitando las reiteradas crisis e instaurar el paradigma del progreso, sin el cual las sociedades se disuelven. Estos cambios fueron programados desde el área de los gobernantes y la elite de poder hacia los gobernados (la sociedad en su conjunto).

A partir de entonces, Ranciere considera a la institución pedagógica como lugar material y simbólico donde se ejerce la autoridad “de los que saben” y la sumisión “de los que ignoran”. .Estos últimos serán gradualmente conducidos al saber mediante programas progresivamente diseñados. Una minoría de los así instruidos se constituirían posteriormente en “maestros”. Francia requería terminar con la experiencia revolucionaria instaurando un “orden razonable”. Para ello la instrucción era la consigna disciplinadora central. Para los destinados al gobierno y la formación de elites, una mayor instrucción. Otra, necesaria y suficiente para los “hombres del pueblo” que podían constatar así la distancia que los separaba e integrarse pacíficamente  al dominio de las Ciencias y el Gobierno. ¿Qué papel juega aquí el educador?. Era entonces y sigue siendo hoy, el agente práctico  (ejecutor) y a la vez, paradigma filosófico transmisor del conocimiento a los alumnos (no iluminados).

No existe para Ranciere  demasiada diferencia entre pedagogías conservadoras o progresistas. Ambas otorgan a la enseñanza la tarea de reducir la desigualdad, dentro de lo posible. La paradoja que Jacotot puso en descubierto sería ésta: ”la distancia que escuela y sociedad pedagogizada intentan reducir es aquella de la cual viven y no cesan de reproducir”. (2)).

Para Jacotot- Ranciere la igualdad no es un resultado a alcanzar sino una premisa de la cual partir: La inteligencia humana es básicamente igual. Y habría dos maneras opuestas de encaminarlas, dos significados contrarios de INSTRUIR: 1) Confirmar la incapacidad del otro, al querer reducirla. A esto Jacotot llamó atontamiento. 2) Inversamente, ”forzar” una capacidad que se desconoce o se niega. A esto lo llamó emancipación.

En el momento que Ranciere escribe “El maestro ignorante” se debaten en su país dos políticas educativas: El partido socialista en el poder se inclinaba por la sociología progresista de Pierre Bordieu principalmente, para quien la desigualdad escolar arraigaba en la violencia simbólica impuesta por la cultura dominante tácitamente, para perpetuar a sus herederos y producir la autoeliminación  del sistema de los niños de las clases populares. Partiendo de esta concepción elaboraron un programa que pretendía reducir las desigualdades reduciendo los contenidos legítimos de la cultura, destinada a los niños de las capas sociales más desfavorecidas, especialmente los hijos de inmigrantes.

La ideología republicana denunció este proceder como “métodos adaptados a los pobres” que hunden a los dominados aún más en la situación de tales. Los “republicanos” promovían la igualdad mediante la distribución universal del saber, suponiendo neutralidad en los conocimientos. Una y otra posición conceden a la escuela el poder imaginario de la igualdad social En tiempos de Jacotot se reconocían las desigualdades y la división de clases. Hoy “nuestras sociedades están lejos de esa franqueza ..Se representan como sociedades homogéneas en las que el ritmo vivo y común de la multiplicación de las mercancías y de los intercambios ha nivelado las viejas divisiones de clases”.(3).

Nos hallamos en la era de la “sobrepedagogización”, donde se asigna a las instituciones educativas la tarea fantasmática de reducir las desigualdades consideradas como residuales.

¿Cuál sería el fin último de esta  asignación? Según Ranciere es la de construir  la imagen de una sociedad-escuela en la que el gobierno es la autoridad de los mejores de la clase.

Jacotot deja una lección pesimista: el axioma igualitario no tiene efectos sobre el orden social.

Internémonos un poco en las cinco lecciones del  viejo maestro. Hombre de vida aventurera fue militar al servicio de la Revolución, profesor de disciplinas tan diversas como retórica y matemáticas y, a su pesar, designado diputado en 1.815. Al reinstalarse la dinastía borbónica solicita asilo en Holanda, cuyo rey le otorga un puesto de profesor a medio sueldo. Sus estudiantes ignoraban el francés tanto como el maestro el holandés. Era necesario hallar un objeto-lazo común que estimulara el interés que parecía existir entre él y ellos. Este fue el “Telémaco” de Fenelon, en su edición bilingüe holandés-francés. Su  consigna fue que aprendieran el texto con ayuda de la traducción. Luego repitieron una y otra vez lo aprendido. Descubrió con sorpresa  que los estudiantes pudieron leer y relatar como lectores franceses.. Luego pudieron escribir sobre el tema, sin explicación alguna de su parte. Eran escritores, no escolares repetidores. Se preguntó: si el niño aprende la lengua materna sin necesidad de un instructor escuchando, hablando, equivocándose, corrigiéndose en constante y voluntariosa búsqueda ¿porqué luego necesitaría un instructor?  Se respondió  que no es el niño o  el joven quien lo requiere sino el profesor quien lo instituye como incapaz de comprender por sí mismo. La explicación es el gran mito pedagógico  que divide a las inteligencias en dos: superiores e inferiores. Para Jacotot este es el principio del atontamiento. El que es “explicado” aprenderá que no puede comprender si no se le explica. “Se puede aprender solo pensó... por la tensión del propio deseo o por las dificultades de la situación”. (4)  Enunció dos premisas:1)Que la inteligencia humana es básicamente igual. 2) Que se puede ser maestro en aquello que se ignora. Para probar esta premisa incursionó en disciplinas que ignoraba totalmente como piano y pintura. Con respecto a la primer premisa la puso a prueba con sujetos de diversas edades, género y condición social, obteniendo respuestas que superaban sus propias expectativas. Consideró a su sistema como emancipador ya que buscaba que todo hombre del pueblo pudiera ser consciente de su capacidad intelectual y decidir por sí mimo qué uso darle. También supuso que, dado que se puede transmitir lo que se ignora, un humilde e “ignorante” padre de familia, podía educar a sus hijos sin maestro explicador. ”Hay que aprender alguna cosa y relacionar con ella todo el resto”  (5) siguiendo el axioma de que todos los humanos tienen igual inteligencia. El aprendiz debe verlo todo por sí mismo, comparar sin cesar  y es función del maestro emancipador verificar que está en la búsqueda, a partir de una triple pregunta: ¿Qué ves?. ¿Qué piensas? ¿Qué haces?. Maestro es quien mantiene al que busca en su rumbo. Para ello es necesario considerarse uno mismo emancipado, reconocerse como “viajero del espíritu”, semejante a los demás viajeros. Jacotot invierte la premisa de Descartes “Pienso, luego existo”, por “Soy hombre, luego pienso”  .No establece diferencias entre la obra del artesano, el obrero, el científico o la retórica de las elites.

Luego plantea una paradoja: en momentos que la fisiología positivista comenzaba a demostrar diferencias entre los cerebros humanos, deduciendo de  ello cuestiones como que a mayor peso mayor inteligencia, sería consecuente que los cerebros superiores dominaran a los inferiores sin necesidad de leyes, asambleas ni gobiernos. Tampoco se necesitarían escuelas o academias en el orden intelectual. Dominarían por simple superioridad, como en el caso de la fuerza. física. Sin embargo los “superiores” se justifican como tales por su espíritu y además creen en el alma inmortal, inherente a todo ser humano. Ësta permite reconocer entre el Bien y el Mal, la conciencia y el deber, etc. Entonces, en ese sentido todos seríamos iguales No interesa a Jacotot indagar en si una mayor o menor inteligencia es efecto de la naturaleza o de la sociedad. “Allí donde cesa la necesidad, la inteligencia descansa, salvo que una voz más fuerte se haga oir mostrándole que puede seguir buscando, como lo ha hecho hasta ese momento”. (6) El hacer es más importante que el saber, no interesan los tropiezos en el camino.. Los pasos del aprendizaje de la “enseñanza universal serían: repetición, invención, traducción incesante. Ello produciría una sociedad de emancipados, de artistas.  El artista necesita la igualdad tanto como el “explicador” la desigualdad.

También afirma que “no hay sociedad posible. Solamente existe la sociedad que es”(7)

Y esta se basa en el menosprecio  La pereza en sí misma es el acto de un espíritu que subestima su propia potencia. Y el menosprecio de sí es también menosprecio de los otros. El modo de la retórica, propio de las asambleas legislativas, que toman como referencia tanto Bentham como Jacotot,  es el de anular la voluntad de los otros, destruir a otras voluntades para hacer prevalecer la propia, impidiendo a otra inteligencia el ponerse activa.

¿Qué es lo que permite al intelectual  despreciar la inteligencia del obrero sino el menosprecio de éste hacia el campesino, del campesino hacia su mujer y así sucesivamente, hasta el infinito? Como no existe ninguna razón natural para la dominación es que  se crean  los convenios, las constituciones. ...El pueblo está alienado a su jefe exactamente igual como éste a su pueblo (8)Se  imaginariza un pueblo de hombres pero sólo existen los  ciudadanos, que alienaron su razón a la ficción igualitaria. Y existen pensadores “a sueldo” para racionalizar el orden existente. No hay política de la verdad. “La rebelión de la plebe en la colina romana de Aventino, 494 a.C. es el principio del conocimiento de sí de los plebeyos, que hace de ellos y de los proletarios de hoy, hombres capaces de hacer todo lo que puede el hombre”.(9)

 

Las enseñanzas de Jacotot continúan a su regreso a Francia, en 1.830. Comienza a despertar interés en liberales y progresistas, profesores, hombres del gobierno.

 incluso hay industriales y empresarios que  pretendieron  adoptar su filosofía, en franca ruptura con el Viejo. Y se extendió a otros países  como Alemania y Rusia.

Es un momento de transición entre dos paradigmas: la de los rangos por herencia está por sucumbir a la de la capacidad como decisora de los mismos. La enseñanza emancipadora se extiende entre los progresistas, salvo que le cambian la denominación y no existen en los centros donde se propaga “maestros ignorantes”. En distintas ciudades de Francia  aparecen émulos del Fundador, como solían llamarlo sus discípulos, que usufructúan su nombre con fines de lucro..Lo que había que impedir a toda costa era que los pobres pudieran reconocer sus capacidades. Y lo mejor para evitarlo era abrir escuelas, en todas partes, para que a partir de la instrucción, tuvieran la medida de su incapacidad. Hasta entonces la Universidad y su Bachillerato no controlaban más que el acceso a algunas profesiones. Las carreras sociales estaban abiertas a quienes se habían formado a su manera, no era necesario haber cursado el bachillerato para ser politécnico.....Pero, con el sistema de explicaciones perfeccionadas, se instauraron asimismo los exámenes perfeccionados. Con los exámenes se censuraría cada vez más la libertad de aprender de una forma distinta a la explicativa y graduada. La tarea de hacer una sociedad igual con hombres desiguales es la de reducir indefinidamente la desigualdad. Para ello es precisa la pedagogización íntegra de la sociedad, es decir, la infantilización de los individuos que la componen.

La panecástica no pretendía decir la “verdad” ni predicaba  ninguna moral. “Busquen la verdad y no la encontrarán, llamen a su puerta y no les abrirá, pero esta investigación les será útil para aprender a hacer”.(10).

Jacques Jacotot falleció el 7 de agosto de 1.840. En su epitafio, los discípulos hicieron inscribir el credo de la emancipación intelectual:  “Creo que Dios creó el alma humana capaz de instruirse sola  y sin maestro”. Algunos meses más tarde, la inscripción fue profanada. El Fundador lo predijo “La enseñanza universal no crecerá, .sin embargo, no morirá. (11).

 

¿Qué nos quiere transmitir Ranciere con este texto? ¿Cuál es el meta-texto?. En una entrevista (12) el autor menciona el descubrimiento de Jacotot cuando escribía “La nuit des proletaires”. Allí  aparece el niño obrero que es conducido por sus padres a través del camino que él mismo iba trazando hacia la emancipación intelectual. Ranciere escribe “El maestro ignorante” en el momento  y circunstancias mencionadas en su Prefacio. Él se opone tanto a republicanos como a progresistas, ya que ambos toman al conocimiento como causa  y al a igualdad social como efecto.. Tanto en tiempos de Jacotot como en la Francia de los 80 y en el mundo y etapa actual, considera que hay que invertir el orden. El sujeto, cada uno de nosotros, debe suponerse capaz, autónomo, emancipado, suprimiendo las diferencias supuestas. Al preguntársele por coincidencias con la posición socrática, declara a ésta como “embrutecedora” por excelencia, dado que Sócrates sabía dónde quería llegar con sus preguntas, logrando que sus discípulos descubrieran la incoherencia de sus argumentos. Sócrates era el maestro sabio que los guiaba por el buen camino. Es preciso, en cambio, que el maestro no guíe más, que se declare  ignorante. No transmite ningún saber sino que permanece atento  a la búsqueda de éste por sus estudiantes. Respecto a la relación entre Jacotot y Descartes, Ranciere- Jacotot  consideran que ser y pensamiento configuran una unidad, como los psicólogos que se referencian en el materialismo histórico del siglo XX, Wallon y Vigotsky, aunque  a diferencia de ellos, parecen suponer al sujeto separado de su medio.

La ideología dominante - dice más adelante también pre-supone la igualdad de las inteligencias. Para ello cita a Aristóteles: ”El esclavo comprende el lenguaje pero no lo posee” (13).Su uso y comprensión es funcional a que cumpla órdenes. Ranciere- Jacotot proponen  transformar esta situación; que se rompa la dialéctica amo- esclavo, a través de la autoafirmación del supuesto inferior.

No descarta que haya maestros  pero pone como condición  que no expliquen, que se limiten  a transferir su voluntad de saber a otras voluntades. Le preguntan entonces por su relación con el psicoanálisis, a lo cual responde que tendría en común con el psicoanálisis lacaniano que ambos (analista y maestro) asumen el lugar del “no saber”.

El maestro puede ignorar el tema o la disciplina, como Jacotot el holandés o la pintura mas lo fundamental es la ignorancia de la desigualdad. Supone Ranciere que esto reestructuraría las relaciones humanas, acabaría con el ”No sé, “No puedo” del menosprecio hacia sí mismo y “Ustedes no pueden, no saben “ del menosprecio hacia los otros. Para mediar en esta relación entre voluntades  en vías de emancipación, está el dispositivo: un libro, un calendario, una plegaria, una herramienta..

Ante  su posición frente a las diversidades culturales, responde no poder dar una respuesta simple, ya que la emancipación siempre es singular y sólo para aquel que piensa que existe una igualdad fundamental. Rechaza concepciones que resaltan la superioridad de cualquier tipo de una cultura sobre otra. Por ejemplo las palabras de un aborigen mbyá “no necesitamos papel porque tenemos la memoria”.

Respecto a su posición respecto a la pedagogía de Paulo Freire, no hay puntos en común. A Jacotot no le interesa la “concientización”, no busca elevar a los pobres en tanto colectividad. Su  respuesta se inscribe en el anarquismo ya que sostiene que la igualdad no puede institucionalizarse. Freire y Jacotot comparten la idea de la emancipación intelectual al interior de cada individuo pero se diferencian en que el  pedagogo brasileño tenía un método, un conjunto de medios para instruir a los pobres en tanto clase. Jacotot se opone a ello.

La actualidad que Ranciere otorga  a “El maestro ignorante” es que hoy, más que nunca, las diferencias entre individuos que son supuestas como socialmente iguales, se basan en la oposición “primeros de la clase” y “atrasados”. Incluso el gobierno de los mundialmente poderosos se explica por su mayor saber y comprensión. Lo más significativo  de las instituciones escolares es que simbolizan globalmente el orden mundial.

Otras opiniones que vierte en esta entrevista  son:. “La democracia es el ejercicio del poder de los incompetentes. Existe una analogía entre emancipación intelectual y práctica política, como ruptura del funcionamiento de la desigualdad. Mas no hay para ello institución posible”(14).

 
Podemos a nuestra vez, preguntar, como hace Lilian do Valle:¿ En nombre de qué se buscaría emancipar?.(15) O también en el mío propio ¿Qué sentido – si es que es posible- tendría la emancipación individual?¿Cómo emancipar al sujeto / a los sujetos que son nuestros niños y jóvenes educandos que en su absoluta mayoría  sólo desean ir a la institución escolar para ser contenidos, alojados, jugar con otros, y en muchos casos para nutrirse no de conocimientos sino de alimentos materiales que sus hogares no les pueden proveer? O ¿Cómo evitar / transformar la posición del joven estudiante que concurre al instituto de educación superior o a la universidad para graduarse cumplimentando una serie de condiciones, entre ellas la aceptación del conocimiento fragmentado y graduado, los exámenes, los trabajos prácticos, el sistema de puntajes, etc, etc. etc. en sujetos deseosos de emancipación?. ¿No habría para ello que generar otras transformaciones en la acción y la conciencia colectiva?

 
María Cristina Agid





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